«Acompañamiento emocional para madres y actores con enfoque Gestalt»
¿Por qué decidiste dedicarte al acompañamiento emocional con enfoque Gestalt?
Porque es el enfoque que, a mí, después de probar varias terapias diferentes, me ha funcionado mejor.
Gracias a la Gestalt conseguí vivir en calma.
Llevaba muchos años siendo mi peor enemiga. Me trataba muy mal a mí misma, no me sentía suficiente, me desbordaba con facilidad, vivía con ansiedad y no conseguía sentirme bien con nada.
Recuerdo estar al límite y sentirme muy sobrepasada tras mi maternidad. Llamé a mi amiga María, para desahogarme, y ella me dijo: «Amiga, no te veo bien. ¿Por qué no pruebas la terapia Gestalt? A mí me ha venido fenomenal, he conseguido ser más amable conmigo, vivir en paz y mejorar mi relación de pareja.»
Yo estaba muy desesperada y me tiré a esa piscina de la Gestalt en busca de calma.
¿Cómo funciona?
Tenemos una primera sesión en la que nos conocemos y vemos si podemos y queremos trabajar juntos.
Solo trabajo con actores y con madres, en cualquier etapa: búsqueda de embarazo, embarazo, postparto y crianza.
Te puede parecer rara la mezcla.
En mi defensa, diré que ambos perfiles se dedican a CREAR y esto solo puede existir en el presente, «Aquí y Ahora», y si estás conectado contigo.
Esto seguro te suena a chino. ¿Es que se puede vivir fuera del presente?
¡Ya te digo que se puede! ¿Te suena estar con un amigo pensando en lo que harás más tarde? ¿O repasar las tareas del día siguiente mientras ves la tele?
Sólo el 30% de la población puede presumir de vivir en el presente y de poder escucharse a sí mismos.
Pues eso.
Si finalmente decidimos empezar con tu proceso personal, nos veremos una vez a la semana, de forma online o presencial (Madrid), en sesiones de alrededor de una hora, en las que me contarás lo que tú quieras.
Hay muchos tipos de terapias y acompañamientos. ¿Qué tiene este de especial?
Lo principal, es que para poder realizar este acompañamiento emocional es necesario hacer tu propio proceso personal.
Esto no se exige en otros enfoques. Y yo me pregunto: ¿Cómo acompañar un proceso que tú desconoces? ¿Con teoría?
¿Cómo puedes conocer a otra persona sin antes haberte conocido a ti? ¿Cómo puedes trabajar las dificultades de otro sin haber trabajado las tuyas?
¿Te imaginas un profesor de natación que nunca se hubiese metido al agua, que no supiera nadar?
Dicen que la mejor forma de atravesar el miedo es acompañada, pero si estás muerta de miedo y necesitas que alguien te coja de la mano ¿Te aportaría tranquilidad un extraño? Me parece que no.
Acompañamos, desde lo humano, de igual a igual, no habrá una mesa de por medio, sin caras de póquer mientras hablas. Hacemos equipo contigo, en sesión saldrán cosas de nuestra vida y experiencia con las que podrás conocernos y confiar. Sin confianza, no hay proceso.
Y volviendo al «Aquí y al Ahora», nada de irse al baúl de los recuerdos. A ver, si de forma natural surgen se puede trabajar con ellos, pero no se buscan de manera forzada porque en el presente ya están todas las pistas para rehacer tu puzle y que funcione .
Vamos a profundizar más en esto de la relación contigo y con los demás.
Nos relacionamos con los demás como nos relacionamos con nosotros.
Si te tratas mal es imposible que trates bien a otras personas.
A ver, lo puedes actuar, forzar, pero esto no es muy sostenible, de hecho, es agotador. Y cuando se te acabe la pila….¡¡¡Boom!!! Explotas y sale todo lo que escondiste debajo de la alfombra.
Si eres madre, es mejor que te tomes el tiempo de barrer. Es más duradero que lo de esconder las migas bajo la alfombra, porque la alfombra se va a llenar y explotarás con tu bebé y sabes que eso te llena de culpa y de dolor. Y vuelta a tratarte mal para empezar otra vez este círculo vicioso.
Si eres actor, y actúas en la vida, no te queda más remedio que sobreactuar en escena.
Sé que estas palabras te han dolido porque a mí también me dolieron cuando las recibí de Cristina Rota, cuando estudiaba Arte Dramático en su escuela.
En aquel momento no entendí lo de actuar en la vida, así que te lo traduzco un poco. ¿Te suena esto de actuar personajes dependiendo de con quien estés para que te acepten? O, mejor dicho, para que no te rechacen.
Pues eso, construir un personaje por encima de otro se llama SOBREACTUAR. Y es un mal asunto si te dedicas a la interpretación.
Con el acompañamiento Gestalt, ¿Va a mejorar mi ansiedad?
Imagina a un niño al que le dicen sus papás que en el colegio les han dicho que es un genio, y otro al que le dicen que no se entera de nada.
¿Cúal de los dos crees que se va a sentirse más seguro y menos ansioso ante un examen?
Efectivamente, el primero tendrá la confianza en sus capacidades, mientras que el segundo dudará hasta de como respira.
Lógico, ¿no? De pequeños nos lo creemos todo. Lo bueno y lo malo.
En cualquier caso, ni el primer niño era un genio, ni el segundo un torpe. Era lo que se esperaba de ellos y se limitaron a cumplir con la expectativa de sus padres.
¿Crees que liberarte de las expectativas con las que cargas y poder verte, a través de tus propias gafas te liberaría de exigencia?
Yo también lo creo.
¿Y si ya no tienes que intentar ser otra persona distinta a la que eres? ¿Si te das cuenta de que siendo como eres, eres suficiente?
¿Crees que tendrías más o menos ansiedad que el niño que se sentía un fracaso por no estar a la altura?
Pues eso.
¿Por qué yo?
Gran pregunta.
No te voy a intentar convencer aquí.
Lo importante en un proceso personal es que confíes en la persona que te acompañe. La relación con esta persona va a determinar el éxito de tu proceso.
Yo me dirijo a madres y actores porque mis dos grandes crisis existenciales surgieron cuando me formé como actriz y cuando fui madre.
No podía disfrutar de la interpretación porque tenía que hacer un sobre esfuerzo: sobreactuaba; y tampoco pude disfrutar de mi maternidad porque pensaba que tenía que cumplir con lo que se esperaba de mí como madre.
Créeme si te digo que me esforcé mucho e incluso, a veces, la gente pensaba que interpretaba bien o que era una madre ideal. Todo mentira, porque por dentro me sentía a morir. Estaba en una carrera de obstáculos mientras hacía ejercicios de malabares y, cuando nadie me veía, lloraba sin parar.
Te cuento esto para que sepas que en esta lucha somos muchos. Algunos ya hemos dado algunos pasos y eso es la prueba de que vivir en calma, disfrutar y disfrutarte es posible, también para ti.
Si tienes claro que podemos hacer equipo, contacta conmigo aquí abajo. Y si no lo tienes claro, es que no soy yo, o no es tu momento.
